miércoles, 15 de abril de 2015

PELIGROS DE EXTINCIÓN Y OTROS EJEMPLOS


¿A QUE LLAMAMOS PELIGRO DE EXTINCIÓN? 

   Una especie se considera en peligro de extinción, sea vegetal o animal, cuando todos los miembros vivos de dicho taxón están en peligro de desaparecer. Esto se puede deber tanto a la depredación directa sobre la especie como a la desaparición de un recurso del cual depende su vida, tanto por la acción del hombre, debido a cambios en el hábitat, producto de hechos fortuitos (como desastres naturales) o por cambios graduales del clima.
La rana transparente en peligro de extinción.
   En la región selvática del Darien, entre Panamá  y Colombia, descubrieron tres especies de ranas transparentes, también conocidas como “Ranas de cristal”, porque es posible ver sus órganos a través de sus pieles. Es un hallazgo asombroso y muy húmedo, si hablamos de anfibios.
   A este tipo de ranas se les conoce científicamente como centrolénidos y proviene de la familia de los anfibios anuros. Dentro de sus características principales está una coloración dorsal verde claro y una piel ventral transparente.
   Esta especie está en peligro de extinción, y por ello es muy preciada.

OTROS EJEMPLOS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN.
La rana dorada panameña.

   Las poblaciones de anfibios, incluida la rana dorada de Panamá, sufrieron importantes bajas  debido a la infección causada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis. Otros factores influyentes han sido la pérdida de hábitat y la contaminación.
   Al igual que otras ranas y sapos, la rana dorada de Panamá es capaz de secretar veneno para protegerse de sus depredadores. En el caso de la rana dorada, esta es una neurotoxína soluble en agua llamada zetekitoxina.
   Las ranas doradas de Panamá se comunican con otras ranas mediante un lenguaje corporal, utilizando sonidos  producidos pos su garganta y moviendo sus patas delanteras.
   El conocido como “Proyecto de la Rana Dorada" (en inglés Golden Frog Project) es un proyecto de conservación de la especie en donde participan conjuntamente instituciones científicas, educativas y zoológicos de la República de Panamá y los Estados Unidos.

   Este proyecto (un tanto tardío) es un esfuerzo por conservar la especie e intenta generar una mayor conciencia de los descensos actuales en las poblaciones de anfibios a nivel mundial, y un mayor respeto entre los panameños y ciudadanos del mundo sobre la vida silvestre.

La rana arlequín.
   Las ranas arlequines conforman un grupo de anfibios que se ha vuelto tristemente célebre, pues es uno de los más amenazados de extinción en el mundo. Poblaciones enteras han desaparecido en menos de una década y es probable que decenas de especies ya se encuentren completamente extintas. Durante muchos años no se supo con certeza qué era lo que les estaba ocurriendo y se barajaron hipótesis como que las ranas estaban siendo afectadas por el cambio climático, la desaparición de la capa de ozono y la infección por un hongo. Hoy se sabe que todos estos factores pueden estar jugando un papel. Factores globales (como el cambio climático, la contaminación y la destrucción de hábitats) parecen estar debilitando el sistema inmunológico de las ranas y éstas están siendo acabadas, en cuestión de años, por una infección de un hongo del filo Chytridiomycota (Batrachochytrium dendrobatidis). La enfermedad producida por el hongo aumenta el grosor de la piel en ciertas partes del cuerpo de la rana, asfixiando al animal (las ranas respiran por la piel), el cual muere por esta razón o por las toxinas liberadas por el hongo.

   Con todo, sólo 3 especies de ranas arlequines, de las más de 115 que se conocen hasta el momento, han sido declaradas oficialmente extintas. Sigue existiendo la esperanza de encontrar algunas pequeñas poblaciones supervivientes de muchas otras especies que no se han vuelto a hallar en décadas, explorando algunas remotas regiones montañosas.


   Las ranas arlequines habitan principalmente en bosques de montaña, especialmente cerca de quebradas, cascadas y otros sitios húmedos. Son activas durante el día, en especial en horas soleadas luego de las lluvias. Su dieta se compone de pequeños insectos y otros invertebrados. Es posible que, al igual que en las ranas venenosas de la familia Dendrobatidae, la vistosa coloración de muchas ranas arlequines sea una advertencia para los depredadores, ya que estas ranas poseen glándulas en su piel que secretan sustancias tóxicas que actúan sobre el sistema nervioso y cardiovascular.
   Los renacuajos de estas ranas se cuentan entre los más interesantes de las montañas neotropicales, pues están perfectamente adaptados para la vida en corrientes de agua frías y rápidas. En la boca poseen una ventosa que les ayuda a adherirse a las rocas y no ser arrastrados por la corriente; estos renacuajos no se encuentran en aguas calmadas, como lagunas y pantanos. Son pequeños (alrededor de 1 cm de longitud) y su dieta se compone de algas microscópicas.
La ranita Darwin.
   La "Ranita de Darwin", un minúsculo batracio endémico de Chile y otrora abundante en los bosques nativos del país, está en peligro de extinción en una de sus variedades, que no ha sido avistada desde 1980, mientras que otras han reducido drásticamente sus poblaciones.
   Así lo reveló una investigación dada a conocer esta semana por la Universidad Andrés Bello acerca de esta pequeña rana, cuyo tamaño adulto no supera los tres centímetros y que tradicionalmente ha sido considerada por los científicos un verdadero sensor de los ecosistemas donde habita.
   Su drástica disminución y eventual desaparición supone una llamada de alerta sobre el futuro de la biodiversidad y de diversas especies originarias, según el doctor Claudio Soto, académico de la Universidad Andrés Bello, que encabezó la investigación, en la que también participaron expertos británicos.
   El estudio se refiere a la ranita de Darwin del norte (Rhinoderma rufum) y a la ranita de Darwin del sur (Rhinoderma darwinii), esta última también con presencia en Argentina y una de cuyas características únicas es que el macho conserva los huevos fecundados en su boca en parte del período de desarrollo de las crías.
  La investigación apuntó a establecer la actual distribución de ambas variedades de este pequeño anfibio, determinando la presencia de 35 poblaciones de la ranita de Darwin del sur en Chile y una en Argentina.
   Se trata, según el doctor Soto, de poblaciones "severamente fragmentadas", excepto en el sur de la Isla de Chiloé, y sus concentraciones son inferiores a cien individuos, situación que los hace "muy vulnerables a la extinción", según el investigador.



No hay comentarios:

Publicar un comentario